La vida es lo que sucede en algún momento mientras respiramos por primera vez y dejamos de hacerlo, eso es lo que he pensado siempre. Sin embargo, hace unos días escuché a alguien decir en el metro que sentía no haber vivido, y terminé encadenando ese pensamiento a esa línea de una canción de KarolG que dice «…de aquí yo no me voy sin haber vivido». Pero qué es realmente vivir. ¿Estamos banalizando el acto de respirar?
***
El jueves llovió en la ciudad toda la tarde, al viernes, en cambio, el calor era infernal. En medio del tumulto del Metro para regresar a casa, un chico en bermudas rotaba su ventilador personal para abanicar a una familia portuguesa y a mí. Sigo sin saber qué es vivir, pero estoy segura que la vida necesita de momentos como esos para recuperar la fe en la humanidad en lo instantes cotidianos.
***
Cuando hacía mi proyecto para trabajo de grado sobre cocina, hubo una ocasión en la que tuve que cambiar el verbo vivir por sobrevivir para poder mencionar hechos que eran totalmente cotidianos en determinadas comunidades. Recuerdo que me molesté bastante porque pensé que, de alguna manera, mi trabajo de grado se iba a permear de un matiz triste y desamparado.
La RAE dice lo siguiente sobre estos términos:
Vivir: Tener vida, existir. Durar con vida. Habitar o morar en algún lugar. Sentir o experimentar la impresión producida por algún hecho o acaecimiento.
Sobrevivir: Dicho de una persona: Vivir después de la muerte de otra o después de un determinado suceso. Vivir con escasos medios o en condiciones adversas. Dicho de una persona o de una cosa: Permanecer en el tiempo, perdurar.
Supervivir: Sobrevivir, subsistir.
Este texto es un experimento, una hoja para escribir cada semana, para cambiarlo de acá al 31 de diciembre. Para modificar cuanto sea posible. Me sentiría muy decepcionada si este pensamiento se petrifica de acá a esas fechas.