Los domingos

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Fecha: 18 de mayo de 2026, lunes festivo. Edad: a 17 días de cumplir 31. Peso: puedo subir 5 kilos más. Salud: solo me traquea la rodilla y el hombro se me desacomoda al escribir, en resumen, excelente. Situación sentimental: veo a mi ex cada martes. Esmalte: Campeona, de Masglo.

Ayer mientras llovía e intentaba llegar a los 5 minutos de Cumbres borrascosas convenciéndome de que valía la pena ver a Jacob Elordi con poca ropa, mi cerebro gritó: «pero que bodrio» antes de llegar a los 3 minutos… Agarré mi computador y empecé a escribir sobre los domingos y mi teoría de que la calidad nuestros domingos dice bastante sobre la calidad de nuestras semanas. Como toda teoría, puede que no aplique a la mayoría de las personas.

Los domingos, ese día de las emociones encontradas, el problema es que en muchos casos esas emociones han sido de todo menos encontradas, han llegado como una visita incómoda: te recuestas en la cama un rato y han llegado sin posibilidad de aburridas reuniones de trabajo o quehaceres que te ayuden a huir, ¿entonces qué sucede los domingos?

los domingos
Un domingo en casa con Nix

Bueno, hay quienes deciden suicidarse ante semejante visita. Otros se hacen los locos. En mi caso, almuerzo con mis abuelos porque aún están vivos y les gusta salir de casa. ¿Eso quiere decir que recibo mis emociones? Nah, solo que las saco a pasear con mis seres queridos y las pongo a conversar con las de mi abuelos, prácticamente hago de mis emociones unos niños y las llevo al parque para que hagan amigos.

Más allá del amor que ellos (mis abuelos) sienten por mí y yo por ellos, es imposible que en un descuido mis visitantes inesperados no se sientan apapachadas, apuñaladas o inspiradas para escribir, en todo caso, mejor unas emociones manoseadas, quién dice que las emociones no cogen defensas. Claro, como es una comida con mis abuelos los resultados son impredecibles luego de la primera media hora cuando se cumplen las preguntas protocolarias, así podemos pasar de comentar las papas fritas a cómo el «ser papá te hace sentir más joven», solo para descubrir el interés camuflado de ambos en ser bisabuelos.

Estallar y establecer mi territorio hubiese sido el camino a tomar hace 15 años, ahora ya me río y hasta les manoseo sus emociones, incluso digo seria que votaré por Paloma. Simplemente ya no hay tensión, en mi cabeza tengo ciertas decisiones tan firmes que sería desgastante entrar en peleas. Entonces ya no quiero huir de mis abuelos y sus concejos, mis emociones tampoco quieren hacerlo y es lindo. Loleo las tiendas con mi abuela y mi hermana mientras mi abuelo nos sigue deseando que encontremos algo pronto y nos sentemos cuanto antes.

Vuelvo a casa y todo está bien, incluso lo que no lo parece. Llueve después de una semana calurosa, veo películas, la gata se recuesta en el teclado para que deje de escribir, me encanta la idea de tener que levantarme a trabajar y de la semana que viene, recibo mi primer regalo de cumpleaños, y obtengo una victoria muy íntima: tengo un récord de domingos maravillosos desde el año pasado y apenas lo noto. (= tengo un récord de semanas maravillosas).