¿Alguna vez han presenciado una discusión entre dos personas que se quieren mucho? Ver discutir a alguien es incómodo, pero quedar en medio y sin posibilidad de salir del lugar o distanciarse es aún peor. Eso me pasó esta semana en un vagón del metro luego de salir del trabajo. En un punto la discusión me pareció tan absurda que solo pude voltearme hacia la ventana y hacer como si ellas no vinieran conmigo.
Cuando las ganas de reírme se fueron, el corazón se me empezó a amargar y en la panza solo sentí un escalofrío que me recorría, ahí estaba, el recordatorio de que yo tengo una discusión absurda abierta desde hace meses, el resto del camino lo dediqué a desmenuzar la discusión que presencié y concluí 3 cosas:
- Lo maravilloso que sería tener la oportunidad de vernos a nosotros mismos cuando discutimos, de poder reírnos de lo absurdo y parar nuestra lengua antes de decir estupideces que hieran al otro o a nosotros.
- Es demasiado lo que decimos antes de poder dejarle claro al otro lo que en realidad nos molesta.
- Discutir es un acto de amor y todo un arte, porque para hacerlo bien se necesitan dos personas que estén muy interesadas la una en la otra.
Mi problema era justo ese, cómo se arregla una situación cuando ambas partes prefieren destilar veneno en lugar de preguntar qué es lo tiene tan molesto al otro. Cómo se arreglan las cosas cuando hay cariño de por medio pero piensas que cualquier intento de acercamiento sería una pérdida de tiempo.
Lo malo de extender una discusión por meses es que deja todo suspendido: el cariño, la rabia, los insultos, el llanto, todo va pesando y un día solo piensas en la situación preguntándote cómo fue que llegó a ese punto, donde cada discusión intermedia en lugar de reparar solo lo empeora todo. De llegar al punto de decir esto con café se arreglaría muy fácil y no hacer nunca la invitación. De hartarse de ver que para el otro la mejor solución sería continuar como si nada pasase, cuando la verdad sucedieron cosas dolorosas.
En lo personal me considero partidaria de las discusiones bien llevadas porque permiten fortalecer las relaciones, hacerlas valiosas. Aunque a este punto estoy segura que también necesitaríamos conocer las maneras en que el otro se siente reparado luego de una pelea. Yo, por ejemplo, detesto cuando luego de una discusión se acercan pretendiendo que nada ha sucedido, peor si llegan con regalos, pero hay gente que se siente cómoda recibiendo disculpas de esa manera y es válido.
Antes de ese momento en el metro nunca había pensado o puesto en palabras la manera en la que me siento reparada, descubrí que necesito hablarlo, sacarlo todo de alguna manera para sentir que el camino se despeja y puedo pasar a otra cosa, dscubrí que muchas veces esa reparación vino de sincerarme conmigo y no con la otra persona.
También me puse a pensar en la frase de «mi verdad, tu verdad y LA VERDAD», que supongo es la verdad de quien «gane» la discusión, pero yo elijo cambiar esa parte por LOS OTROS, que aunque no parezcan juegan un papel importante, ya sea sacando ventajas de los peleados, haciendo bandos, dando la espalda para evitar reírse o diciéndote al oído «ustedes se quieren mucho». Y en una discusión pueden existir tantos otros…
Al día siguiente de la discusión en el metro, las que peleaban habían resuelto su discusión y, por el contexto de la foto en su estado, era obvio que habían llegado a un acuerdo, a lo mejor y conocen bien la forma de repararse la una una a la otra y su amistad. Yo, por mi parte, sigo pensando si mi discusión aún está a tiempo de un café.