Ex Sugar baby laboral

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Hice todo lo que se supone pide la sociedad: nací, crecí, fui a la escuela, luego a la universidad pública (como se acostumbra en mi familia), trabajé casi que durante toda la carrera, evité el embarazo a toda costa, me gradué y conseguí un empleo dos semanas después de graduarme.

Llegó la pandemia. Quedé sin empleo.

Ex Sugar baby laboral
Imagen creada con IA…Mi hermana me dijo: «si pones una imagen de IA, seguro el texto también es IA». NO SEÑORES, EL TEXTO ES MÍO.

Fui voluntaria en una organización sin ánimo de lucro que apoya a las trabajadoras sexuales de mi ciudad y alguien me ofreció un empleo como monitora en un estudio webcam. Y sí, vi penes y hombres desnudos durante 3 meses, porque en ese estudio todos los modelos eran hombres, el trabajo era sencillo, aunque esa no es la palabra indicada, me aseguraba que los equipos y las cámaras funcionaran bien e incluso tecleaba mensajes sucios y excitantes en inglés a sus audiencias.

Luego me quedé sin empleo y dejé mi voluntariado porque mis ideas sobre la ayuda habían cambiado. Me cansé de enviar hojas de vida porque no me llamaban o esperaban que hiciese el trabajo de dos profesionales, tenía un emprendimiento de panes que inicié en pandemia y un día en una oración desesperada deseé un empleo con un sueldo de varios millones.

El «manifesting» más veloz de mi vida

Diez minutos después de esa oración vi un estado en whatsaap con una oferta de esas que se ven sospechosas y pagaban justo la cifra deseada, dije «yo puedo hacer eso», envié la hoja de vida y trabajé 4 años en esa empresa.

¿Y ahora? Bueno, no creo que sea precisamente una desempleada más, tampoco es que la etiqueta me achicopale, es que cuando se deja un excelente jefe, un generoso sueldo y una vida de «lujos», una se siente más cercana a las sugar babies que enviudan que al desempleado raso. Lloré cuando me tocó renunciar y lloré igual o peor que cuando mi primer amor terminó.

Para cuando el sugar daddy muere una ya está usada, la juventud y la belleza cambiaron y requieren que el admirador cierre un poco los ojos para que verse bella. Ya no tengo esos 25 que ilusionan al mercado laboral para ofrecer bajos sueldos a cambio de la primer oportunidad. Y claro que aprendí mientras trabajaba, pero todas eran cosas para agradar a mi sugar y ahora que salgo al mercado resulta que eso no agrada a otro tipo de empresas.

Créate un LinkedIn, me dijo mi amiga Carolina, otra ex sugar baby laboral, y en el instante en que terminé de crearlo descubrí el motivo por el que lo postergué 12 años: la avalancha de contenido sobre la manera más COOL de hacer tu CV, los carruseles sobre cómo lograr ser vistos en las convocatorias, la seguidilla de gurús en recursos humanos y las varitas mágicas para triunfar en otras redes sociales. Mucha mugre y pocas ofertas tentadoras.

La maravilla del desempleo

Solo a los 15 días encontré lo bello de LinkedIn: las personas y el caos. Las confesiones que no se pueden hacer abiertamente en las conversaciones familiares y el desespero de no tener empleo y sí muchas cuentas por pagar, con el aliciente de putear abiertamente sobre las empresas y su pésima gestión del rechazo en los procesos. Maravilloso.

Sigo en búsqueda de empleo, ¿esperaban una historia de cuento de hadas? Hoy solo pasaba a contarles lo duro que es perder un buen empleo, el montón de contenido igual que hay en todas las redes y lo importante que es poder «ver» personas en las redes sociales.

Ahora dedico más tiempo al negocio que inicié durante la pandemia, lo curioso es que deseé el trabajo millonario para verlo florecer y con el desempleo he dedicado más esfuerzo en él que antes.

Todos creen que un gran empleo soluciona todo, y lo hizo…no por los millones que ganaba, sino porque todo lo que necesitaba aprender para mi negocio: el manejo de grandes sumas de dinero, el coordinar equipos, cumplir tiempos, planear meses enteros de trabajo y seleccionar las personas adecuadas para cada actividad, todo lo aprendí gracias a un jefe que confió en mi yo inexperto de 26 años.

Si lo hubiese aprendido con mi negocio, las pérdidas de dinero hubiesen sido constantes y grandes. Él me dio la guía y la confianza que yo necesitaba…¡Ay! Extraño mucho a mi ex jefe, ese hombre es un amor.